¿Estamos en el inicio de una nueva revolución industrial?
¿Estamos en el inicio de una nueva revolución industrial? Y si es así, ¿cómo afectará a las empresas de transporte?
La Primera Revolución llegó cuando la energía de vapor junto con la mecanización creó las primeras grandes fábricas a finales del siglo VIII y la primera mitad del siglo XIX. Cuando pensamos en esta revolución, la máquina de vapor de James Watt es lo que se nos viene a la mente.

La Segunda Revolución fue una fase de rápida industrialización en el último tercio del siglo XIX y principios del XX. Se basa principalmente en los avances de la tecnología de fabricación y producción. Pienso ahora en el Modelo T de Ford o en “Tiempos modernos” de Chaplin.
Hoy en día, la IoT (Internet de las cosas), el Cloud Computing, Open Source o la impresión 3D están creando, probablemente, las condiciones para una nueva Revolución Industrial. Jeremy Rifkin es probablemente uno de los escritores más prolíficos que escribe sobre ello, por si está interesado.
En pocas palabras, la premisa es que pronto será posible para las pequeñas empresas e incluso para particulares, crear sofisticados productos de alta calidad y altamente personalizables, con costes marginales. Principalmente a través de algún tipo de colaboración.
Por supuesto, esto ya se puede hacer hoy en día, pero será la esperada explosión de posibilidades, que estamos a punto de presenciar, lo que creará una verdadera Revolución Industrial.
Entonces, ¿cuál será el impacto que esto tendrá en el transporte de mercancías?
Si las plantas de producción se vuelven mucho más pequeñas y más automatizadas, la necesidad de deslocalizar hacia regiones de menor coste laboral disminuirá. Las plantas de producción, al ser más pequeñas, estarán más cerca de los consumidores. De ahí que el número de grandes camiones, trenes y barcos de carga que llevan los productos por todo el mundo disminuirá.
Por otro lado, el transporte de corto recorrido y de distribución aumentará y estarán sujetos a nuevos desafíos. Por ejemplo, el número de direcciones para recoger los productos se incrementará realmente.
Hasta ahora, las empresas de transporte necesitaban coordinar e interactuar con pocas plantas de producción. En el futuro, las empresas de transporte tendrán que adaptarse a muchos más sitios de producción, cada una con una organización logística muy diferente, y teniendo que cumplir compromisos de entrega de 24 hora o “just in time”.
Por lo tanto, las compañías de transporte tendrán que estar preparadas para planificar y ejecutar de manera eficiente su trabajo en un entorno de múltiples plantas de producción.
Las dos Revoluciones Industriales influyeron, de una manera u otra, en casi todos los aspectos de la vida diaria de las personas. Ésta no será menos. Por lo tanto, bienvenidos a la tercera revolución industrial.
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